Es solo un espacio de lo que siento,quiero, y veo que pasa a mi alrededor....nada concreto!!
miércoles, 3 de abril de 2013
The Time Hack
martes, 18 de diciembre de 2012
Empresas "Multinivel"

- Esta desempleado y no sabe que más hacer.
- Tiene un sueldo miserable y no sabe que más hacer.
- Tiene una personalidad frágil, muy fácil de convencer cada vez que alguien le promete que será millonario.
Conclusiones
miércoles, 29 de agosto de 2012
Un post que iba a escribir
"El era literal la mujer de mis sueños, y no porque fuera perfecta, si no porque ha estado en ellos en historias variables por mas de 6 años..."
Creí que era necesario escribirlo pero me doy cuenta que no tengo nada mas que decir.
Ahora solo llevate a tu compañero de escena y habremos terminado en paz.
miércoles, 11 de julio de 2012
En estricta teoría
Valoro de sobremanera las pequeñas cosas que hacen la diferencia en la vida, las cosas que realmente me hacen humano y que están mas allá de respirar, trabajar, comer y dormir. Cosas tan simples que cambian un día, cosas tan simples como recibir un correo electrónico de una vieja gran amiga que esta a km. y que se toma el tiempo de escribir, para saludar pero también para dejar saber lo que sucede en su vida.Leerlo me recuerda un poco a las veces que he pasado por una situación similar. Aparte del dolor, los cuestionamientos y la frustración, hay un pensamiento que te impide seguir adelante y que además he observado en tantas otras personas cuando dejan a la persona que aman: La absurda idea de que no podrás estar con nadie más.
En estricta teoría solo una persona será para toda la vida (en estricta teoría repito) así que para eso tendríamos que dejar pasar a una cantidad x de personas que en su momento quisimos y nos quisieron, que en su momento fueron los seres más importantes en nuestra vida, pero solo por UN MOMENTO de nuestro camino. Darse la oportunidad de seguir adelante es quizá la decisión más difícil que tenemos que tomar e incluye aceptar que esa persona debe irse, que no tienen la obligación de querernos y continuar a nuestro lado y que también tiene el derecho de toparse con otra persona con la cuál iniciar otra historia sin que se convierta en el villano o la villana de nuestra vida.
En lo personal, he aprendido a que cuando una persona cruza por mi camino lo mejor que puedo hacer es disfrutarla, aprenderle y aprovechar los momentos que podemos compartir juntos. Lo más seguro es que el día de mañana esa persona ya no esté, por los motivos que sean, pero no estará a menos que se cumpla la estricta teoría. He aprendido a irme y a dejar ir, a guardar en un cachito de mi corazón lo valioso que me dejó y simplemente continuar. No hay que olvidar para superar, solo es cuestión de aceptación y dejar que el tiempo haga su trabajo, esto último suena trillado pero es una absoluta verdad.
Siempre habrá alguien más para sonreír de nuevo, para hablar, para disfrutar, para iniciar nuevos retos, para hacer el amor, para ser cómplice. Siempre habrá una nueva historia a punto de empezar. Siempre habrá alguien más que merezca nuestro cariño y nos honre con el suyo. Pensar que solo una persona es el amor de nuestra vida es desperdiciar las oportunidades de descubrir en alguien más una parte de nosotros mismos que en este momento no conocemos. Aferrarse a alguien es quizá la peor y más efectiva forma de negarnos a ser felices.
Es cierto que con el tiempo encontrar de nuevo esa complicidad que proporciona un equilibrio es cada vez más difícil, quizá por todos esos rastros que otras personas dejan. Pero hay que aprender a vivir con los fantasmas siempre pensando que la estricta teoría se cumplirá o si no, por lo menos disfrutar de la hipótesis.
Para ti...Porque es mi forma de decirte que estarás bien y nada pasará. No sustituye al abrazo pero es con el mismo corazón. Gracias por tu valiosa amistad y yo también estoy seguro que lo superarás porque al leerte comprendí que no estas aferrada, que te vas pero también estas dejando ir a esa persona.
sábado, 16 de junio de 2012
¿Un peligro para México?
La memoria es algo extraño...
...Sin embargo, ahora la primera imagen que se perfila en mi memoria es la de aquel prado. El olor de la hierba, el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un perro. Esto es lo primero que recuerdo. Con tanta nitidez que tengo la impresión de que, si alargara la mano, podría ubicarlos, uno tras otro, con la punta del dedo. Pero este paisaje está desierto. No hay nadie. No está Naoko, ni estoy yo. «¿Adónde hemos ido?», pienso. «¿Cómo ha podido ocurrir una cosa así? Todo lo que parecía tener más valor –ella, mi yo de entonces, nuestro mundo– ¿adónde ha ido a parar?». Lo cierto es que ya no recuerdo el rostro de Naoko.
Conservo un decorado sin personajes.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Querida Paulina Peña Pretelini:

No tengo el gusto de conocerte personalmente. No sé cómo eres, desconozco tus cualidades, tus aficiones, tus intereses. Entiendo tu molestia al escuchar las críticas a tu padre, Enrique Peña Nieto. Son gajes del oficio. Deberás irte acostumbrando a los ataques contra él. En una democracia, la crítica es un ejercicio fundamental. Tu padre es una figura pública y, por ende, sus actos serán juzgados con rigor. “¿Por qué son tan duros con él?”, te preguntarás. Bueno, los funcionarios públicos ganan mucho dinero. Hay miles de personas dispuestas a sufrir críticas y cuestionamientos con tal de figurar en la nómina oficial. El sueldo bien vale esos golpes. ¿No?
Pero no es de tu padre de quien quiero hablar, sino de ti. ¿Te confieso algo? Me aterra que hayas utilizado la expresión “hijos de la prole” como un insulto. Insisto, es disculpable que te enfades por la burla hacia tu padre. No me asustaría que los llamaras “babosos”, “tontos”. Es más, no me preocupa el que nos hayas llamado “pendejos”. En cambio, no se puede excusar tu menosprecio a los hijos de los trabajadores, de los obreros.
¿Oíste del escándalo de las Ladies de Polanco? Descalificaron a un policía llamándolo “asalariado”. Algo similar hiciste tú: descalificas a la mitad del país por su condición social. ¿Qué tiene de malo ser hijo de un obrero? Sabes, yo soy nieto de un minero, un proletario. No me da vergüenza decirlo. ¿Te avergonzarías de tu padre si fuese un vendedor de tamales o un plomero?
Tu padre, que ha leído la Biblia, te puede recordar una frase de Jesús en el Evangelio: “De la abundancia del corazón, hablará la boca”. Sin pretenderlo, con tus palabras has revelado tu clasismo. Desprecias el trabajo manual. Minusvaloras a quienes se mantienen con su esfuerzo. ¡Qué tristeza que así piense la hija de un candidato presidencial!
“Hijos de la prole” son, en efecto, quienes estudiaron en escuelas públicas, quienes utilizan el metro, quienes no comen cortes argentinos ni quesos españoles, quienes no utilizan zapatos de miles de pesos, quienes no se atienden en el hospital ABC, quienes no viajan en helicóptero. Los hijos de la prole, por el contrario, deben de hacer largas horas de filas en las clínicas del seguro social, deben de comer carbohidratos (tortillas), deben de estudiar en salones sin computadoras, deben de apretujarse en los transportes públicos. Los hijos de la prole, querida Paulina, ganan en un año lo que tu padre gana en una semana.
Cuando leas estas líneas haz el siguiente ejercicio. Revisa lo que llevas puesto encima: perfume, cremas, desodorante, ropa, zapatos, celulares, aretes. Suma el total. ¿Sabes que traes encima más de lo que una indígena gana durante un año de trabajo duro?
Paulina, me da terror que pienses así. Tu lapsus reveló tu “realidad”: vives en una burbuja color de rosa. “Hijos de la prole” no es un insulto, sino un título honorable. Este país, que tu padre aspira a gobernar, depende de los obreros, de los campesinos, de los empleados, depende de esas personas a quienes menosprecias.
Ojalá este gravísimo desliz, no sea fruto de la educación que recibiste en casa. Ojalá y sea culpa tuya, fruto de tu arrogancia (tan propia, eso sí, de la clase alta mexicana). ¿Qué será de México si lo llega a gobernar una persona que desprecia al proletariado?
Mira Paulina, me parece que por tu bien, debes inscribirte en una escuela pública, reducir tu escolta al mínimo, tomar el metro en horas pico, y ponerte a trabajar. Por si no lo sabes, muchos de los “hijos de la prole” se pagan sus estudios con su trabajo: los hay campesinos, vendedores, obreros. Algunos trabajan desde niños (ojalá no fuese así, dicho sea de paso).
Paulina, has puesto en riesgo el futuro político de tu padre. Pero lo que es más grave: si los jóvenes pudientes de México piensan como tú, ponen en peligro en riesgo el futuro de México.